De qué va
La pequeña liebre y la gran liebre compiten con ternura antes de dormir para ver cuál de las dos quiere más a la otra. Ambas intentan medir un amor que escala hasta los árboles, las montañas y los ríos, demostrando que el afecto no se puede cuantificar
¿Por qué les encanta?
Porque es un cuento perfecto para leer juntos. Los niños conectan con el juego de medir el amor y disfrutan repitiendo las frases, mientras que los adultos encuentran un cuento que habla de amor, presencia y ternura sin caer en lo empalagoso. Las ilustraciones transmiten calma y cercanía, y el final ("Te quiero de aquí a la luna... ¡y vuelta!") se queda grabado como una de esas frases que acompañan toda la infancia.





