¿Por qué te va a encantar?
Una niña dibuja de todo pero, de repente, se queda bloqueada porque no sabe de qué color pintar un beso. Va repasando todos los colores: el rojo del enfado, el verde de la verdura, el amarillo del sol... Es una pasada porque te sirve para hablar con los peques de cómo se sienten sin que parezca una clase de psicología. Al final, ¡se dan cuenta de que los besos pueden ser de mil colores





