De qué va
La historia sigue a tres adolescentes —Annika, David y Jonás— que aceptan cuidar la casa deshabitada de los Wennerström durante el verano. Lo que parece un encargo tranquilo se convierte en un misterio fascinante cuando descubren una serie de cartas antiguas, un reloj que suena sin motivo, un perfume que aparece de la nada y, sobre todo, la historia de Emily, una joven del pasado cuya vida quedó marcada por un amor imposible. A medida que investigan, los chicos entrelazan pistas, objetos y recuerdos que conectan el presente con un secreto que lleva décadas esperando ser descubierto
¿Por qué les encanta?
Porque es un misterio que no grita: susurra. Los lectores se sienten atrapados por la atmósfera delicada y enigmática que María Gripe construye con maestría, por la mezcla de realidad y algo indefinible que roza lo mágico. La novela invita a observar, a escuchar, a dejarse llevar por los detalles y a reconstruir una historia que emociona sin necesidad de grandes estridencias. Es una lectura que permanece, que deja un eco suave y que convierte el verano de los protagonistas en una experiencia inolvidable.





